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Blandas

✓ Autoconocimiento ▷ ¿Sabes quién eres?

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Se dice que «el autoconocimiento es el primer paso para mejorar», pero este paso no siempre es agradable. Reconocer quiénes somos realmente suele ser un proceso largo y a veces doloroso. No pocas veces significa hacer una comparación entre cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás. Y no pocas veces la consecuencia es sentir: ¡Yo no soy así en absoluto! Tanto positiva como negativamente. En psicología, el autoconocimiento es esencial (de ahí lo de «paso hacia la mejora») para poder desarrollarnos más: No hay desarrollo de la personalidad sin autoconocimiento. Por eso, en el siguiente dossier y con la ayuda de pruebas y ejercicios, queremos mostrarte cómo puedes conocerte mejor…

Definición: ¿Qué es el autoconocimiento?

En sentido estricto, se trata de un término tautológico y autoexplicativo: según la definición, el autoconocimiento es el conocimiento que una persona tiene de su propio yo.

El requisito previo para ello es una conciencia reflexiva y lo más objetiva posible de nuestro pensamiento y nuestro propio comportamiento. En otras palabras, tenemos que cuestionarnos lo más críticamente posible y analizar por qué somos, pensamos y actuamos como lo hacemos. En resumen: en este proceso ponemos nuestras propias posiciones y acciones -¡honestamente! – a la prueba.

El autoconocimiento está, pues, estrechamente relacionado con la autorreflexión y, al mismo tiempo, evita el autoengaño y la autodecepción.

Por el contrario, las personas con poco conocimiento de sí mismas tienden a sobrevalorarse o a infravalorarse (lo que suele ir unido a una baja autoestima).

En psicología (pero también en filosofía), la capacidad de hacer esto -es decir, de observarse y reflexionar sobre uno mismo– es una base esencial para el propio desarrollo, pero también para la llamada intersubjetividad, es decir, para entender a otras personas. Si no te entiendes a ti mismo, difícilmente podrás pensar en otras personas.

Por lo tanto, también se puede decir que el autoconocimiento es uno de los requisitos más importantes para nuestra capacidad de relacionarnos, para la empatía y para una vida social que funcione.

¿Por qué nos resulta tan difícil el autoconocimiento?

Más fácil de decir que de hacer: sé tú mismo… Este consejo bienintencionado y el llamamiento a una mayor autenticidad presuponen algo que no es tan fácil: la respuesta a la pregunta: ¿Quién soy yo?

A menudo nos resulta fácil juzgar a los demás, describir sus cualidades, puntos fuertes y débiles con precisión. Pero reconocernos como realmente somos -sin maquillaje, adulación ni blanqueamiento- requiere valor. Al fin y al cabo, el resultado podría revelar tanto los déficits como la necesidad imperiosa de actuar.

Por encima de todo, estas razones son las que hacen que seamos tan reacios a tratar con nosotros mismos:

  • Podríamos llevarnos una decepción. Las decepciones son verdades con retraso, es un bonito bon mot. Así que estar decepcionado (en el sentido literal) es en realidad algo positivo. Una ilusión, un engaño ha quedado al descubierto. Ahora ves las cosas tal y como son: sin tapujos, claras, verdaderas. Así que la liberación de un engaño es algo bueno. En realidad. Sin embargo, regularmente se siente mal. Quien se reconoce a sí mismo -de verdad y con claridad- puede descubrir que no es tan listo, inteligente, fuerte, abierto, tolerante, comprensivo, maduro, reflexivo, paciente, prudente y, por último, reflexivo como se suponía. El bello barniz pronto se desprenderá. Lo que emerge por debajo nos obliga a aceptarlo e identificarlo (¡no resignarse!) o a cambiar. Y si somos sinceros: ¿Cuántos están ya dispuestos a cambiar por completo? Por lo tanto, la conciencia de sí mismo siempre requiere un desprendimiento y una separación de un yo falso e ilusorio.
  • Intentamos complacer a los demás. La autoconciencia también es tan difícil para nosotros porque después no podemos engañar a nadie, ni a nosotros mismos, pero tampoco a los demás (al menos no sin saber que nos estamos doblegando y actuando). Aunque no seamos perfectos (¿quién lo es?), mostramos nuestra personalidad. Pero esta personalidad está expuesta a diferentes expectativas por todos lados. En consecuencia, si sabes quién eres y lo demuestras, inevitablemente te meterás en problemas y experimentarás con mayor intensidad tanto la amistad como el rechazo. Y algunas personas tienen que aprender a soportarlo.
  • Tenemos que procesar en lugar de reprimir. Quien se enfrenta a sí mismo, explora sus sentimientos, sensaciones, pensamientos y acciones, inevitablemente se enfrentará a su pasado y a la pregunta: ¿Por qué me convertí en esto? Los errores y la culpa salen a la luz, al igual que las relaciones disfuncionales y las relaciones familiares. Lo que hasta ahora hemos reprimido con éxito, debemos hacerlo ahora -¡de forma constructiva! – constructivamente. A veces con la ayuda de un profesional y terapeuta. Y ese proceso de curación no es precisamente una fiesta en Saltkråkan.

Citas sobre el autoconocimiento

El tema del autoconocimiento no es ciertamente nuevo, pero parece haber estado de actualidad en todos los tiempos y lo sigue estando hoy. Esto también es evidente en las numerosas citas sobre el autoconocimiento, algunas de las cuales tienen varios milenios de antigüedad, pero otras fueron escritas hace sólo unas décadas:

  • El conocimiento de uno mismo es el primer paso para reírse. Desconocido
  • Todo lo que nos disgusta en los demás puede llevarnos a un mejor autoconocimiento. Carl Gustav Jung
  • El autoengaño es la más trascendental de las mentiras y la más difícil de reconocer por uno mismo. Thomas Pfitzer
  • Ningún hombre puede estar tranquilo si no se acepta a sí mismo. Mark Twain
  • Una vez que te has encontrado a ti mismo, ya no puedes perder nada en este mundo. Stefan Zweig
  • Sólo en la desgracia sabes realmente quién eres. Stefan Zweig
  • A todos los seres humanos les es dado conocerse a sí mismos y ser sabios. Heráclito
  • Para conocerse a sí mismo, hay que actuar. Albert Camus
  • El autoconocimiento da al hombre el mayor bien, pero el autoengaño le da el mayor mal. Sócrates
  • Ser uno mismo en un mundo que constantemente quiere que seas diferente es el mayor logro. Ralph Waldo Emerson

Buenas razones para un mayor autoconocimiento

que es el autoconocimiento

Ya se ha visto en la definición: Básicamente, no hay forma de evitar el autoconocimiento: es un requisito previo para la competencia social, para la felicidad y la satisfacción.

Sin embargo, es posible que haya quien piense: ¿Conocimiento de sí mismo? No necesito eso. Hasta ahora me las he arreglado bien… Sería fácil descartar todo esto como una patraña, como una tontería psicológica y una filosofía de calendario de lágrimas. Pero eso sería demasiado corto de miras.

No sólo nos volvemos íntegros sobre nosotros mismos, sino que nos reconciliamos con el pasado y nos liberamos para el futuro. Saber quiénes somos, lo que podemos hacer y dónde se encuentran nuestras propias limitaciones y debilidades también nos ayuda a afrontar mejor los contratiempos, a aceptar y aplicar las críticas y a extraer una mayor motivación de nuestras propias acciones. Entre otras cosas, porque tenemos más claro quiénes queremos ser y qué objetivos (propios) queremos perseguir.

Por lo tanto, las razones que hablan a favor del autoconocimiento son también sus consecuencias (positivas):

  • Lo reconocemos: Somos más de lo que pensamos.
  • Que reconocen lo que hemos logrado hasta ahora y nuestros éxitos.
  • Aumentamos nuestra autoestima y la confianza en nosotros mismos.
  • Entrenamos la resiliencia.
  • Recuperamos el control de nuestros actos y reaccionamos de forma menos impulsiva.
  • Somos menos manipulables y seducibles.
  • Ganamos más soberanía, que también irradiamos.
  • Nos volvemos más decididos y centrados.
  • Nuestro círculo de amigos es cada vez más selectivo, pero también mejor.
  • Ganamos (de nuevo) entusiasmo por la vida.

Ganar en autoconocimiento: Consejos y ejercicios

Pero, ¿cómo podemos obtener más autoconocimiento? De hecho, hay innumerables consejos, pruebas y ejercicios en la web. Enumerarlas todas aquí excedería el alcance de este artículo (ya nadie lo lee). Sin embargo, todas estas recomendaciones pueden resumirse en unos cuantos consejos y ejercicios esenciales, una especie de condensado de conocimientos. Este:

  1. Tómate el tiempo necesario para ello.
    La autorreflexión no es algo que ocurra de forma automática o casual. Más bien hay que enfrentarse a las preguntas pertinentes y analizar, clasificar, explicar y evaluar las situaciones y emociones previas: ¿Cuáles fueron los desencadenantes? ¿A qué reacciono inmediatamente (e impulsivamente – jerga técnica: desencadenantes)? ¿Por qué me comporto, pienso y siento de esta manera y no de otra? ¿Qué me hace feliz? ¿Qué tengo que hacer a la fuerza? ¿Qué no tengo que hacer? ¿Qué es importante para mí? ¿Quiero cambiar? ¿Adónde?

    Las respuestas a algunas de las preguntas no siempre son cómodas, pero sobre todo es importante que seas sincero contigo mismo y te tomes el tiempo suficiente para la autoobservación y la reflexión. Lo ideal es utilizar el silencio y las posibilidades de la meditación para ello, y así ganar espacio para lo esencial.
  2. Descríbase.
    En ambos sentidos de la palabra. No te limites a pensar en ti mismo, sino que escribe también tus percepciones.

    Otro ejercicio para un mayor autoconocimiento: Imagina que hablas por teléfono con un desconocido por primera vez: ¿Cómo se describiría a sí mismo? ¿Qué cualidades y rasgos de carácter le vienen a la mente cuando piensa en usted? De este modo, te ocupas conscientemente de tu propia persona y empiezas a pensar más en ti mismo. Otra ventaja: puedes comparar tus propias valoraciones con las de los demás y averiguar así si tu autopercepción coincide con la de los demás.

  3. Comprueba tus creencias.
    Los valores, las opiniones, los pensamientos… todos ellos tienen un gran impacto en nuestro comportamiento y carácter. Pero eso también hace que estas creencias -a menudo inconscientes- sean bastante peligrosas. Porque pueden convertirse en una profecía autocumplida: Por lo tanto, deberías comprobar y cuestionar regularmente estas afirmaciones (sobre ti mismo), también llamadas afirmaciones en psicología, o al menos hacerte consciente de ellas y sustituirlas si es necesario.